Mi nombre es MarÃa y me presento en este blog primero como madre y después como profesional.
¿Y por qué en ese orden?
Porque ha sido precisamente la maternidad la que ha revolucionado por completo mi manera de ver la vida, la educación… y a mà misma. Ser madre de cuatro hijos ha sido —y sigue siendo— el mayor máster de crecimiento personal que podrÃa imaginar.
Cada dÃa junto a ellos es un aula abierta, un laboratorio de emociones, un viaje lleno de retos, aprendizajes, caÃdas, risas y reconstrucciones. He desarrollado competencias, habilidades y destrezas que nunca habrÃa adquirido en una formación convencional. Tengo claro que, sin ser madre, serÃa una profesional distinta.
Y es que en esta aventura no solo crecen ellos. También crezco yo.
Intento encontrar en el bullicio del dÃa a dÃa unos minutos para observarme, reflexionar, corregirme y mejorar. A veces me cuesta, me frustro, me enfado… pero me doy el permiso de aprender. Porque educar es también educarse.
La vida, como la maternidad, está hecha de etapas: algunas dulces, otras rocosas. Y en esas piedras que aparecen sin avisar, también hay lecciones ocultas. No siempre es fácil —nadie dijo que lo serÃa—, pero sà puedo decir con certeza que es hermoso, profundo y transformador.
En esta presentación no quiero dejar fuera a alguien esencial: mi compañero de vida, mi marido.
Juntos hemos entendido que la maternidad y la paternidad son un acto de entrega, de amor que exige presencia, paciencia, diálogo y una enorme dosis de equipo. Educar de la mano, compartiendo valores, acuerdos y mirada hacia el futuro, nos permite acompañar a nuestros hijos con unidad y coherencia.
Nuestros hijos volarán… Y nuestro deseo es que lo hagan con alas fuertes, corazones plenos, rumbo claro y valores firmes.
Gracias por estar aquÃ.
Nos vemos en este blog, donde compartiremos reflexiones, herramientas y mucho corazón.
Con cariño,
MarÃa.